La alabanza y la sanación

Autor: Silvia Mertins
silvia_mertins@hotmail.com
www.silviamertins.com

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El modelo perfecto que Dios nos ha dado para todos los servidores de la renovación es el Señor Jesucristo. Él vino a enseñarnos con su ejemplo a ser hijos obedientes, así como él lo fue. En la función del Músico de Dios, una de las cosas más importantes que podemos aprender es expresarnos como hijos, ante un Padre bueno y perfecto. Yo creo que esa es la razón por la que el Señor Jesús indica que es el Padre el que busca adoradores. (Músicos de Dios)

 

<<Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren>> (Juan 4:23)

 

Jesús glorificó al Padre no solo con sus cantos (Mr 14:26, Lc 10:21) sino también con sus obras obedientes. Cuando dice en su palabra: <<Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese>> (Juan 17:4), Jesús nos está enseñando que la adoración que el Padre busca es la que se desprende desde un corazón sincero y enamorado incondicionalmente de Él en sumisión y obediencia.

 

Creo que no hay mejor pasaje en las Escrituras del que podemos aprender a funcionar como Músicos de Dios obedientes delante del Padre Celestial, que el que se encuentra en el Primer Libro de Crónicas, capitulo 25. Los puntos más importantes que trataremos de este pasaje son:

 

  1. El Músico de Dios que busca Jesús debe ser apartado.

<<…Asimismo David y los jefes del ejército apartaron para el ministerio a los hijos de Asaf, de Hemán y de Jeduthún, para que profetizasen con arpas, salterios y címbalos…>>(v.1)

 

La primera característica de todo Músico de Dios es que es apartado. Esto significa que ha sido “puesto dentro de límites”. En otras palabras, ha aceptado restricciones que son impuestas sobre su vida por aquellos que están en autoridad sobre él, con el fin de desarrollar un carácter integro.

David escogió a las familias de tres hombres para que fuesen apartados para el ministerio de la música y el canto. Es interesante notar el carácter de los hombres que David escogió, revelado en sus nombres.

 

Asaf significa “el que reúne”. Era un líder que influía a los que estaban a su alrededor y los reunía con el propósito de adorar. Muchos músicos hoy en día atraen a la gente a causa de su gran talento, pero los reúnen para su propio placer y no para el placer de Dios.

 

Hemán, cuyo significado es “Fiel”, había dado muestras de lealtad y de fidelidad, por lo que fue puesto en una posición de autoridad.

 

Finalmente, Jeduthún, que significa “el que alaba”, era un hombre que vivía un estilo de vida de constante adoración.

 

  1. El Músico de Dios que busca Jesús debe estar bajo autoridad.

<<…De los hijos de Asaf:…bajo la dirección de Asaf, el cual profetizaba bajo las órdenes del rey. De los hijos de Jeduthún:…seis, bajo la dirección de su padre Jeduthún, el cual profetizaba con arpa, para aclamar y alabar a Yahvé. De los hijos de Hemán:…Y todos estos estaban bajo la dirección de su padre en la música, en la casa de Yahvé, con címbalos, salterios y arpas, para el ministerio del templo de Dios. Asaf, Jeduthún y Hemán estaban por disposición del rey>> (v.2-6)

 

Todo Músico de Dios debe aprender a ejercer autoridad al funcionar primero bajo autoridad. Este principio es fundamental y es lo que determina si un Músico de Dios se convertirá o no en un verdadero “director”, para guiar a otros hacia la presencia de Dios.

 

Los Músicos de Dios extraordinarios (Silvia Mertins, Miguel Horacio, Rafael Moreno, etc) tienen una cosa en común: en algún momento aprendieron de sus coordinadores y aún siguen aprendiendo, a los cuales se sujetaron en obediencia. No siempre fueron tiempos agradables, pero sin duda fueron indispensables en la formación de su carácter. Proverbios 19,20 nos dice: <<Escucha el consejo, acoge la corrección, para llegar, por fin, a ser sabio>> en el libro de Sabiduría 3,5 cita: << por una corta corrección recibirán largos beneficios. Pues Dios los sometió a prueba y los halló dignos de sí;>> y en Hebreos 12,11 << Cierto que ninguna corrección es de momento agradable, sino penosa; pero luego produce fruto apacible de justicia  a los ejercitados en ella>>

 

En el pasaje de Crónicas vemos claramente que todos servían como hijos, bajo la dirección de su padre. Todo Músico de Dios tiene la necesidad de funcionar bajo un padre espiritual, que lo instruya, lo pastoreé y lo forme. Es por eso que los Ministerios de Música deben tener una visión “multigeneracional” e incluir a todas las edades y a todos los miembros de la familia.

 

  1. El Músico de Dios que busca Jesús debe ser instruido.

<<Y el número de ellos, con sus hermanos, instruidos en el canto para el Señor, todos los aptos, fue doscientos ochenta y ocho>> (v.7)

 

Todo Músico de Dios sabe que la instrucción no es una opción. Sin la adecuada preparación fracasaremos, pues Dios no bendice nuestras intenciones, sino nuestras acciones. La fe sin obras está muerta. Santiago 2,14 << ¿De qué sirve, hermanos míos, que alguien diga: «Tengo fe», si no tiene obras? ¿Acaso podrá salvarle la fe?>> y en el versículo 17 nos dice claramente: <<Así también la fe, si no tiene obras, está realmente muerta>>

 

Es claro que una instrucción total requiere madurez de parte de los instructores. Se requiere que estos no solo sean buenos músicos o cantantes sino también padres en la fe. Donde no hay padres, hay rebelión, pues el enfoque esta en las habilidades y no en el corazón. El ejemplo práctico, el hacer la obra juntos, es muy necesario para instruir a los hijos para enseñarles los aspectos prácticos del ministerio. El Salmo 71,17 nos enseña: << ¡Oh Dios, desde mi juventud me has instruido,  y yo he anunciado hasta hoy tus maravillas!>>

 

<<Pues aunque hayáis tenido 10.000 pedagogos en Cristo, no habéis tenido muchos padres. He sido yo quien, por el  Evangelio, os engendré en Cristo Jesús. Os ruego, pues, que seáis mis imitadores. >> 1 Cor 4:15-16

 

Medita estos tres puntos:

  • Jesús te está buscando. ¿Estás dispuesto a ser apartado?, ¿a qué estás dispuesto a renunciar para ser moldeado íntegramente por Cristo?
  • Jesús desea gobernar tu vida. ¿Estás dispuesto a rendirle toda tu vida y caminar bajo su autoridad y en obediencia a tus coordinadores?
  • Jesús desea ser tu maestro. Reflexiona quien o que ha tomado el título de maestro en tu vida ¿a quién le has permitido que instruya tu vida? ¿bajo qué criterios has basado tu vida? ¿has dejado que el evangelio que es Jesús instruya tu vida? ¿lo has puesto en práctica?

 

Jesús:

Te reconozco como mi Mesías, Salvador y Señor de toda mi vida, te doy gracias porque me llamas y deseas que te sirva, aquí estoy, tómame, moldéame cual barro en manos del alfarero, acepto de todo corazón tu llamado, te pido que gobiernes mi vida, me instruyas y guíes con tu luz mi camino.

Amén