MÚSICOS, LEVITAS, GUERREROS PARA EL SEÑOR 

Autor: Rubén Parra
Coordinador diocesano de MCM
RCCES Torreón, Coah.

art-music-2

“David estableció a los levitas que habían de hacer el servicio delante del arca de Yahvé, celebrando, glorificando y alabando a Yahvé, el Dios de Israel.”

 

¿Quiénes eran los levitas?

  • Haciendo una pequeña remembranza acerca de quiénes eran los levitas,
  • Estos eran una tribu que fueron designados para estar al servicio en el templo,
  • Cuidaban los utensilios sagrados, los tesoros de la Casa de Dios,
  • Ellos se encargaban aparte de servir en el momento del culto, estaban encargados en dar mantenimiento a todo lo referente de la Casa de Dios,
  • Entre ellos había sacerdotes, cantores y cantoras por supuesto y porteros, (Núm. 1,50 y sig.) ,
  • Solo tenemos un motivo de servir y nuestra recompensa es la mejor y la mayor, nuestra recompensa es la presencia perpetua de Dios en nuestras vidas.

 

Aquí encontramos un pasaje bíblico en el que podemos ver claramente cuál es la función de un ministerio de música al momento de estar sirviendo.

 

El mismo Señor ha destinado para los Músicos de Dios solo una recompensa y esa recompensa es el mismo Señor, él mismo dijo “los levitas son para mí” Ellos no tenían tierras como las demás tribus, no tenían tierras como herencia como los demás, su única herencia era el Señor (Num 3,12). Es así pues que tú y yo como músicos de Dios, solo tenemos un motivo de servir y nuestra recompensa es la mejor y la mayor, nuestra recompensa es la presencia perpetua de Dios en nuestras vidas. Te das cuenta que tenemos el tesoro más grande que pueda o que pudiera existir, el mismo Señor es nuestra heredad, en agradecimiento a su presencia debemos servirle siempre con el mayor gozo, ya que hemos sido destinados a servirle por siempre, no solo por unos cuantos años, El nos llamo a servirle por siempre (1 Cro 15,2).

 

En Crónicas 16 vemos como debe de ser nuestro servicio como músicos de Dios al momento de estar al frente del pueblo, vemos tres características principales las cuales nos darán luz para nuestro servicio en la alabanza.  1 Cro 16,4 “David estableció los levitas que habían de hacer el servicio delante del arca de Yahvé, celebrando, glorificando y alabando a Yahvé, el Dios de Israel.”

 

Dice que David estableció a los levitas para el servicio delante del arca de Yahvé, es decir, delante de Dios:

  • Celebrando
  • Glorificando
  • Alabando

 

Estas tres características deben reflejar nuestro servicio; es el momento de levantarnos como músicos de Dios y pedir estos tres carismas o dones a Dios, el carisma de celebrarle, el carisma de glorificarle y el carisma de alabarle para así servirle como El mismo ha establecido nuestro servicio a través del Rey David.

 

Somos llamados a Celebrarle.

 

  1. Celebrar significa:

Hacer fiesta, conmemorar, festejar un acontecimiento, alabar, aplaudir, reverenciar, venerar.

 

Nuestro servicio necesita estar lleno de celebración contante a Dios, es necesario que volvamos al amor y deseo de servirle a Dios como en el principio, en donde todo era Dios, todo estaba en segundo plano y Dios ocupaba el primer lugar.

 

Celebrar a Dios es hacer fiesta, es celebrarle con cantos y música que reflejen el gozo que hay en nuestro corazón, festejar el mejor acontecimiento que es el hecho de que Jesús nos salvó y nos regala su presencia a tal grado que el pueblo se contagie de ese gozo y unidos le celebremos en un ambiente de fiesta, de tal manera que esa celebración sea un gozo poderoso y se convierta en una fuerza espiritual ya que el gozo del Señor es nuestra fuerza (Ne 8:10), bien dice la palabra que es “bendito el pueblo que sabe celebrar a Dios” (Sal 89,15).

 

Que nuestros momentos de oración este lleno de celebración para así darle la gloria a Dios.

 

  1. Glorificar significa: Reconocer y ensalzar a quien es glorioso tributándole alabanzas.

 

Cuando tú y yo glorificamos el nombre de Dios, estamos reconociendo y ensalzando a aquel que es glorioso y digno de recibir la gloria. Es hacerlo el centro de nuestra vida, es reconocerlo y declararlo el centro de nuestra vida, es tributarle alabanzas. Recordemos que el enemigo no soporta que el pueblo glorifique a Dios, cuando lo hacemos definitivamente el reino de las tinieblas se estremece y es cuando los demonios huyen.

 

Glorifiquemos a Dios poderosamente tributándole alabanzas.

 

 

  1. Alabar significa: Elogiar, celebrar con palabras.

 

En pocas palabras las dos anteriores son un sinónimo de esta última, alabar a Dios es reconocer a Dios por lo que él es, aún mas allá de lo que él ha hecho, dice el Papa Juan Pablo segundo: “de modo especial seguir amando y haciendo amar la plegaria de la alabanza, forma de oración que responde inmediatamente que Dios es Dios, le canta por El mismo, le da la gloria por lo que El es, más que por lo que El hace” (Catecismo de la Iglesia Católica No. 2639)

 

Imaginémonos que tan poderosa era la forma de celebrar a Dios, la forma en que lo glorificaban y la manera de alabarlo que arrebataban la presencia de Dios y El mismo con todo su esplendor y gloria descendía ante el pueblo. Que tan poderosa era esa alabanza que hasta los oídos de Dios llegaban y Dios mismo se deleitaba con la alabanza de su pueblo y les regalaba su presencia. Todo esto lo hacían repitiendo constantemente una frase muy poderosa: «Porque es bueno, porque es eterno su amor» así lo narra el segundo libro de Crónicas:

 

“y todos los levitas cantores, Asaf, Hemán y Jeduthún, con sus hijos y hermanos, vestidos de lino fino, estaban de pie al oriente del altar, tocando címbalos, salterios y cítaras, y con ellos 120 sacerdotes que tocaban las trompetas; se hacían oír al mismo tiempo y al unísono los que tocaban las trompetas y los cantores, alabando y celebrando a Yahvé; alzando la voz con las trompetas y con los címbalos y otros instrumentos de música, alababan a Yahvé diciendo: «Porque es bueno, porque es eterno su amor»; la Casa se llenó de una nube, la misma Casa de Yahvé”. 2 Cro 5,12-13

 

Pidamos a Dios el don de alabarle de esta forma, no solo en el servicio sino en toda nuestra vida, que toda nuestra vida sea capaz de arrebatar su presencia y así nuestro servicio sea pleno y lleno de la presencia de Dios.

 

Hoy en día la renovación necesita de ministerios de música con este estilo de vida y esta forma de servir a Dios. La iglesia necesita hoy en día músicos de Dios revestidos de la gracia de Dios, ministerios de música bien preparados en todos los ámbitos, espiritual, musical, social, ministerios que vivan una vida en el espíritu bien pura y santa, que reflejemos a Cristo en toda nuestra vida, la renovación necesita de ministerios entregados, que amen a sus comunidades, a la Iglesia, necesitamos ministerios de música valientes en salir a anunciar la buena nueva de Dios, a ser misioneros no solo en nuestra parroquia sino afuera en donde la batalla se esta peleando fuertemente.

 

Roguemos a Dios para que los ministerios de música de la renovación seamos punta de lanza en la evangelización en México y seamos también instrumentos poderosos para que en cada momento de oración seamos capaces de suscitar la presencia de Dios.